Definición

  1. Definición

El síndrome del intestino irritable (SII) es una de las enfermedades gastrointestinales más comunes. Se realiza el diagnóstico cuando los síntomas no pueden asignarse a causas orgánicas ni patológicas, pero limitan considerablemente la calidad de vida del paciente.

El diagnóstico del síndrome del intestino irritable no es sencillo, ya que aún se sabe poco sobre las causas patológicas. A menudo, se pone en duda si el SII debe tratarse como cuadro clínico independiente. En la guía de la Sociedad Española de Gastroenterología se establecen tres criterios que definen el Síndrome del Intestino Irritable para los adultos:

a) Dolor o molestia abdominal recurrente al menos 3 días por mes en los últimos 3 meses asociado a dos o más de los siguientes síntomas:

  1. Mejora con la defecación.
  2. Comienzo asociado con un cambio en la frecuencia de las deposiciones.
  3. Comienzo asociado con un cambio en la consistencia de las deposiciones.

b) Los criterios deben cumplirse durante los últimos 3 meses y los síntomas haber comenzado un mínimo de 6 meses antes del diagnóstico

c) Es indispensable que no existan otros cuadros clínicos que pudieran ser responsables de los síntomas. En el diagnóstico diferencial se han de descartar patologías que cursan con síntomas parecidos en particular intolerancias a gluten, lactosa y fructosa.

Los criterios de definición empleados hasta la fecha están basados en los criterios de Roma I, II, II de Manning y Kruis de 2006.
El SII puede aparecer en todos los grupos de edad, pero afecta sobre todo a las personas de mediana edad entre los 35 y los 50 años.

Otros criterios para el Síndrome del Intestino Irritable en niños

Para los niños y jóvenes se aplican los criterios de Roma III para investigar la existencia del SII. Es decir, en el caso de los niños, deben cumplirse estos criterios para el diagnóstico del síndrome del intestino irritable:

a)  Malestar o dolores abdominales, asociados con por lo menos dos o más de los criterios siguientes:

  • Mejora con la defecación.
  • Comienzo asociado con un cambio en la frecuencia de las deposiciones.
  • Comienzo asociado con un cambio en la consistencia de las deposiciones.

b)  Ningún signo inflamatorio, anatómico, metabólico ni neoplástico que explique los síntomas del paciente

  • No olvidar la enfermedad celíaca y la intolerancia al gluten

    Los científicos sospechan que los pacientes con SII podrían ser potenciales pacientes celíacos sin diagnosticar. Algunos estudios, como por ejemplo el estudio GIBS («Gluten-free diet in IBS») del hospital universitario Charité de Berlín o los estudios Glutox de Italia, se dedican actualmente a este campo. Tanto los pacientes con el síndrome del intestino irritable como las personas celíacas presentan molestias gastrointestinales repetitivas no específicas similares que perduran durante mucho tiempo. Debido al diagnóstico específico, la enfermedad celíaca es relativamente fácil de descartarla en caso de duda. Sin embargo, en el caso de la sensibilidad al gluten/trigo, que también debe tenerse en consideración y que a menudo va acompañada de síntomas cognitivos, no existe hasta la fecha una prueba específica. El diagnóstico solo es válido si se excluye la enfermedad celíaca y alergia al trigo y si se reacciona positivamente a la alimentación sin gluten.