El Síndrome de Intestino Irritable y la dieta baja en FODMAP’s como estrategia

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Juan Revenga, dietista-nutricionista, y autor del texto, nos realiza la siguiente reflexión: "Pocas dolencias son tan mal comprendidas, diagnosticadas y tratadas como el SII; y en estos casos la dieta baja en FODMAP’s se ha postulado desde hace una década como un posible tratamiento. Hoy conoceremos un poco más al respecto de estos dos elementos".

Si revisamos este artículo a cerca de la historia de esta dieta de manos de unos de sus principales promotores, el término FODMAP’s fue acuñado en 2004 por un grupo de investigadores de la Universidad de Monash (Melbourne) para describir a un grupo concreto de hidratos de carbono de cadena corta: oligosacaridos, disacaridos, monosacaridos y polioles con la cualidad común de ser fermentables una vez injeridos con los alimentos. A partir de diversas publicaciones científicas acaecidas hasta el año 2011, aproximadamente, el planteamiento de la dieta baja en FODMAP’s fue ganando fama y reconocimiento, hasta el punto de implantar su uso en el Sistema de Salud del Reino Unido (NHS). No obstante, su trayectoria a la hora de ser aceptada no ha sido precisamente un camino de rosas y se ha enfrentado -y en ocasiones se sigue enfrentando- a la crítica y oposición.

¿Cuál es la razón por la que los FODMAP’s podrían influir en el SII?

En esencia se han descrito dos mecanismos para establecer esta relación: en base a la actividad osmótica que podrían ejercer estos elementos en la luz intestinal y, a su fermentación a la altura del colon. Razones por las cuales la dieta baja en FODMAP’s tiene una indicación concreta en los casos de SII-D y no, o no tanto en principio, en el resto de subtipos de SII, tal y como reflejan los criterios ROMA-IV.

Sobre estos dos mecanismos y muy en resumen, la malabsorción de los carbohidratos de cadena corta (FODMAP’s) hace que estos sean osmóticamente activos en el lumen gastrointestinal, y con su presencia (al no ser absorbidos por la causa que sea) se favorece el aumento del contenido de agua del intestino delgado que puede derivar en distensión luminal, dolor abdominal, borborigmos e incluso diarrea, en ciertos pacientes. Por otra parte, y al mismo tiempo, si los FODMAP’s siguen sin ser digeridos y absorbidos, su presencia en el colon pueden ser -y es probable que lo sean- objeto de fermentación por parte de la microbiota, generando gas. El exceso en la producción de gas es fácil que ocasione distensión y dolor abdominal.

¿En qué consiste seguir una dieta baja en FODMAP’s?

En realidad es un protocolo, tratándose de “una dieta” con fases [Nota: como ya he expresado en otras ocasiones las dietas por fases no tienen, a mi juicio, ninguna validez en el terreno del adelgazamiento, pero el SII, u otras dolencias, son otro cantar completamente diferente]. Existe también una triple finalidad en este protocolo: 1º pretender una mejora de los síntomas del paciente con SII; 2º identificar los elementos concretos que entre todos los FODMAP’S están más implicados en la sintomatología particular de cada paciente y; 3º y por último, tratar de normalizar al máximo la alimentación del paciente a largo plazo con la limitación de los elementos/alimentos identificados. Así, las tres fases en el seguimiento de una dieta serían:

  • Fase 1 de exclusión estricta de alimentos ricos en FODMAP’s: Puede tener una duración de unas 4 a 8 semanas. Durante este periodo y bajo el estricto seguimiento de un@ dietista-nutricionista u otro profesional cualificado, se evaluará el grado de remisión de los síntomas. En los casos en los que se produzca una mejoría significativa se pasa a la siguiente fase. En caso contrario, de no haber mejoría, se abandona el protocolo dejando claro que la sintomatología del paciente no guarda relación con la presencia de FODMAP’S en su alimentación.
  • Fase 2 de reintroducción: Se incorporan de forma gradual alimentos anteriormente excluidos observando, de nuevo cercanamente, la sintomatología del paciente. De este modo se identifican cuáles de los FODMAP’s o qué alimentos están implicados y cuáles no.
  • Fase 3 de control a largo plazo: Se ofrece un patrón de alimentación “vitalicio” que incluye la lista de los alimentos o grupo de alimentos que se ha de evitar, así como sus cantidades, cuando proceda.

A modo de ejemplo, tienes un caso de éxito en la aplicación de la dieta baja en FODMAP’S en el tratamiento del SII en este caso clínico.

Advertencias imprescindibles sobre la dieta baja en FODMAP’s

Todos sabemos cómo suelen funcionar estas cosas cuando un nuevo método sale a la palestra. En especial cuando tiene un halo de “alternativo”. Las redes sociales rebosan de comentarios descontextualizados sobre la materia, muchos indocumentados con acceso a un teclado y wifi no tienen rubor alguno en lanzar mensajes en sus canales, y las noticias se llenan, en ocasiones, de mensajes sensacionalistas.

En la actualidad, es prácticamente imposible encontrar una página web en donde se detallen y expliquen los pasos minuciosamente para el seguimiento de una dieta baja en FODMAP’s más allá de los enlazados en este artículo o en otros similares. Sin embargo, existen centenares de páginas web en español o en inglés que aportan listas más o menos largas de alimentos en las que se especifica su contenido en FODMAP’s. Y eso puede implicar dos importantes peligros.

  1. Que esas listas contengan una información sin contrastar y que por tanto aquellos que estén tentados de seguir por su cuenta una dieta baja en FODMAP’s estén haciendo cualquier cosa menos lo correcto. De hecho, un breve repaso a la “oferta” de páginas web que ofrecen listas de alimentos con alto contenido en FODMAP’s arroja una lectura desoladora: la mayoría ofrece datos irreconciliables con otras listas, alimentos que están en una lista… pero no están en otra, etcétera
  2. Que, enlazado con lo anterior, la población general se lance a tontas y a locas a seguir un protocolo sobre el que no tiene ni idea y en el que además ellos mismos ejercen de juez, víctima y verdugo, al dirimir la magnitud de sus síntomas antes y después, al ser el paciente, y al tomar decisiones clínicas que no les competen, respectivamente.

Tal y como se recomienda desde el King College London (una de las instituciones donde más arraigo y experiencia hay sobre la dieta baja en FODMAP’s) esta estrategia es efectiva cuando son los profesionales de la nutrición entrenados en esta clase de protocolos quienes brindan el consejo dietético adecuado. Se trata de una dieta no exenta de complicaciones y, sobre todo al principio, bastante restrictiva. Por tanto, es importante tener un buen asesoramiento para, dentro de lo posible, seguir una alimentación carente de deficiencias nutricionales. Sin duda alguna, la implantación de una dieta baja en FODMAP’s ha de realizarse de forma individualizada para cada paciente teniendo en cuenta su ingesta dietética y el perfil de los síntomas. Es decir, no solo vale acudir a un profesional experto en nutrición para estos menesteres. Además, este ha de estar formado y especializado en la aplicación de la dieta baja en FODMAP’s.

¿Y no podrías aportar una lista más o menos fiable de aquellos alimentos que son ricos en FODMAP’s?

Pues sinceramente lo podría hacer, pero no pienso hacerlo. A pesar de que hay algunas fuentes que aportan información contrastada y que además se actualizan de forma periódica (muchos de los nutrientes comprendidos en el concepto FODMAP’s no figuran en las tablas de composición de alimentos al uso) correría el riesgo que al hacerlo cualquiera se lance por su cuenta a seguir un protocolo que no se aconseja seguir sin la ayuda de un profesional adecuado (y yo no sé quién está leyendo esto).

Así qué: si tienes molestias intestinales y crees que tienes alguna alteración de la función intestinal, mi consejo es que acudas a un buen gastroenterólogo para que valore tu diagnóstico. Si finalmente tienes SII-D y te recomienda el seguimiento de una dieta baja en FODMAP’s el siguiente paso sería ponerte en manos de un buen profesional adiestrado en este tipo de dieta. Digo esto porque lo más habitual es que los profesionales de la gastroenterología no alcancen/quieran cubrir este extremo.

  • Autor

    Juan Revenga, dietista-nutricionista

     

    Este contenido ha sido redactado como parte de un convenio de colaboración entre Dr Schär Institute y Juan Revenga. El texto original fue publicado en su blog el 13/11/2018.