Aplicaciones alternativas de la dieta baja en FODMAP

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La dieta baja en FODMAP es ampliamente reconocida como la piedra angular en el manejo del síndrome del intestino irritable (SII), pero datos recientes apuntan a posibles aplicaciones de la dieta para un grupo más amplio de pacientes.

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La intervención baja en FODMAP en dos fases es una dietoterapia estricta y requiere la reducción de todos los carbohidratos de cadena corta de absorción lenta o poco digeribles (es decir, FODMAP: oligo, di y monosacáridos fermentables y polioles), seguida de una posterior la reintroducción en función de la tolerancia individual.

Si bien una dieta baja en FODMAP es restrictiva, su implementación adecuada puede tener beneficios significativos en grupos específicos de pacientes, incluyendo a las madres que amamantan a bebés con cólicos, pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal (EII) en remisión, los pacientes con SII que también padezcan endometriosis y los atletas que experimentan malestar gastrointestinal antes de las competiciones. En estos pacientes, una dieta baja en FODMAP puede ser más factible que otras estrategias de manejo dietético, al tiempo que reduce eficazmente los síntomas y mejora la calidad de vida.

Perfiles de pacientes que responden a una dieta baja en FODMAP

Investigaciones recientes muestran que una dieta baja en FODMAP puede ser una intervención dietética útil, a corto plazo, en bebes con lactancia materna que sufren cólicos. Las madres, que participaron en un estudio de alimentación cruzado, siguieron por primera vez una dieta baja en FODMAP e informaron de una mejoría de los síntomas del cólico infantil, con una reducción del 32% en el tiempo de llanto-irritabilidad (P = 0.03). Si bien el mecanismo por el cual la reducción de FODMAP afecta la leche materna y reduce el comportamiento de los cólicos del lactante sigue sin estar claro, los resultados justifican futuras investigaciones que ayuden a comprender cómo los hábitos alimentarios maternos pueden influir en el comportamiento del lactante [1].

Debido a que el 35-45% de los pacientes con EII inactiva también cumplen con los criterios establecidos para el SII, una dieta baja en FODMAP restrictiva o con un enfoque "suave / ligero", tiene una clara relevancia clínica cuando presentan síntomas como hinchazón, estreñimiento, dolor abdominal, diarrea y flatulencia. Es importante tratar estos síntomas, debido a que tienen un impacto significativo en la calidad de vida de los que los sufren [2]. Los pacientes con EII (es decir, aquellos con enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa) a menudo experimentan síntomas en aun encontrándose en un periodo de ausencia de inflamación activa, y en estos casos, es probable que lo síntomas persistan aun tomando fármacos antiinflamatorios. Por ello, es importante tener en cuenta que la malabsorción de carbohidratos es un mecanismo probable por el cual su dieta induce síntomas intestinales, al elevar la actividad osmótica y la fermentación de los FODMAP en el colon. Una investigación reciente evaluó el papel de una dieta baja en FODMAP en pacientes con EII en remisión y encontró que los síntomas gastrointestinales mejoraron tanto un mes como tres meses después de la prescripción de una dieta baja en FODMAP. Estudios similares han mostrado mejoras importantes en los síntomas gastrointestinales tras siete días desde el inicio de una dieta baja en FODMAP, probablemente debido a los cambios osmóticos y de motilidad relativamente sensibles en el intestino [3].

Recientemente, investigadores de la Universidad de Monash realizaron un análisis retrospectivo para investigar cómo los pacientes con síndrome del intestino irritable (SII) y endometriosis responden a una dieta baja en FODMAP. La endometriosis a menudo se acompaña de síntomas similares a los del SII, que incluyen distensión abdominal, diarrea y / o estreñimiento. Esta similitud puede representar un desafío al intentar diagnosticar a estos pacientes, aun conociendo que se estima que una de cada diez mujeres sufre de endometriosis. Los investigadores compararon el efecto de una dieta baja en FODMAP en mujeres con SII y endometriosis con aquellas con solo SII y encontraron que una proporción significativamente mayor de pacientes con endometriosis diagnosticada respondieron a la dieta (P = 0,001). El desarrollo de un perfil de paciente basado en los síntomas se puede utilizar para predecir la presencia de endometriosis en pacientes con SII. Del mismo modo, se pueden desarrollar un conjunto de herramientas o intervenciones, como la dieta baja en FODMAP, tengan implicaciones muy significativas en la detección, y un tratamiento más preciso de la enfermedad [4].

El último grupo estudiado son los atletas, que a menudo experimentan malestar gastrointestinal durante los eventos de resistencia. En estos casos, una dieta baja en FODMAP puede ayudar a reducir los síntomas y mejorar su rendimiento. Los atletas que siguieron una dieta baja en FODMAP durante seis días reportaron menos síntomas gastrointestinales diarios, tales como la reducción de flatulencias, menor necesidad de defecar, heces menos blandas y menor diarrea, que los corredores que siguieron una dieta alta en FODMAP. Si bien los síntomas durante el ejercicio no variaron entre los dos grupos, los hallazgos preliminares destacan el papel que puede tener la reducción de FODMAP a corto plazo, en la reducción de los síntomas gastrointestinales diarios en atletas con malestar gastrointestinal relacionado con el ejercicio [5].
 

Mirando hacia el futuro

Estas nuevas aplicaciones de la dieta baja en FODMAP apuntan a formas prometedoras en las que puede ayudar a una amplia gama de pacientes que experimentan problemas gastrointestinales. Aun así, es importante considerar las posibles implicaciones de una dieta restrictiva como en el caso de la dieta baja en FODMAP. El cumplimiento estricto de la dieta podría acarrear problemas sociales, económicos y de tiempo, y puede conducir a deficiencias nutricionales, particularmente de fibra y/o vitaminas del grupo B. Aquellos con trastornos alimentarios activos, desnutrición o poca capacidad para seguir la dieta no son candidatos adecuados para seguir una dieta baja en FODMAP. En el caso de los niños o aquellas personas en situaciones nutricionales especiales, como el embarazo, no debe aplicarse una dieta baja en FODMAP estricta, pero se podría pensar en adaptaciones más suaves y menos restrictivas.

Se aconseja que, a la hora de seguir esta dieta, los pacientes acudan a un dietista-nutricionista especializado, con el fin de implementar la dieta de la manera más adecuada para ayudarlos.